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Gatete into the wild. Archivo #1 Charlie Hebdo

Por 15/01/2015 mayo 22nd, 2019 Sin comentarios

Desde unas tejas color nosequé cubiertas de musgo y casa de pájaros, te escribo p.nitas* mi primer artículo gatisticoperiodista.
Como ilustradora que eres, como intérprete de la realidad que eres, catalizadora de sentimientos en algo tangible; te imagino impactada frente a tu escritorio por lo ocurrido hace días en París. Los asesinatos en la sede de Charlie Hebdo. Todo eso. Miau.

Y es que, amiga bípeda, no sé a que bando alistarme. Si a los que dicen #jesuischarlie o a las que se oponen. O lo mismo no quiero posicionarme. Yo que sé. Te explico. Como animal que soy, no se leer el lenguaje vuestro, por lo cual nunca tuve un Charlie entre mis patitas que descifrar. Dicen que es una publicación de humor seco y directo, que da palos a todo Cristo y Mahoma. Muy bien. Eso nos place. Miau.

A los mininos y no tan mininos nos gusta la sátira. Creemos que sacar a la luz los puntos flacos y no tan flacos de cualquiera cosa es productivo. Y si para ellos hay que herir ( pero no como un mordisquito gatuno, no; hablo de heridas de otro tipo ) las creencias, dogmas o pensamientos de un grupo de personas, bienvenido sea. Los gatos, por ejemplo, llevamos siglos soportando mangueras, cubos de agua y duchas no deseadas sin rechistar salvo grrrrauuuuuu muy grandes y algún arañazo. Ellos ( dueñas y dueños ) son más y más fuertes. Tienen zapatillas con las que azotar y el control sobre el Wiskas. No es una lucha justa. Por eso consideramos que motivos tenemos y nos dan para que, después de tanto mamoneo, de vez en cuando podamos contribuir a un ligero cabreo con paseos delante de la tele o de lanzar vasos al vacío desde el borde de la mesa.gatete-gato-ilustracion-cat-kitty-design-pnitas-arte

Y tu dirás, «!Miau! ¿Qué tiene que ver esto con Charlie?» Sencillo amiga; pues que la lucha de estos cómicos se basa en la lucha a través de la libertad de expresión para atacar a un sistema opresor con dogmas multiangulares amparados en religiones y grandes corporaciones. ¿Cómo si no luchar contra unos cuantos que sin zarpas pero sí a lo loco  imponen sus dudosas creencias a una sociedad que en muchos casos quiere ser libre de estas ataduras?

Hasta ahí, hasta la libertad de expresión ejecutada con sátira, estoy totalmente de acuerdo con todos los que apoyan a las cómicas transgresoras ( y no tan cómicas, Miau, me gusta El Roto mucho ) cualquiera que sea su faceta.

Por otro lado, este gato a ratos no quiere ser Charlie Hebdo. ¿Miau? Pues porque con mi agudo punto de vista veo una pequeña gran mano negra que se frota con otra al ver una gran posibilidad de usar el dolor de la masacre como excusa para abrir más y más la brecha que cada vez más y más divide a vuestra sociedad humana. Y es que
por ejemplo, el otro día prohibieron las concentraciones nocturnas de gatas anti-castración por considerarlas peligrosas en vía publica. Y esos mismos que reprenden a mis hermanas gatunas, se suben al #jesuischarlie como a barca que acude al rescate del barco que se hunde. Y los que ya están hundidos pueden pensar, «Miau! Pero si ellos también están en el mismo barco que nosotros».

Una vez que se recupera un mínimo vínculo entre hundidos y flotantes, se aplica la «conocida doctrina del dog» (jejej); la cual aprovecha el temor para patrocinar cualquiera medida, por muy disparatada que sea, para ofrecer un supuesto sistema seguro ante gatas en celo, moros locos y cristianos bocachanclas. Por eso mismo hay ratos, que no gatos, en los que no quiero ser Charlie. Porque veo el slogan como vaselina que tras introducir lo que sea para salvarnos, pronto se seca, se olvida y a esperar que otro nuevo salga.

El hecho es que han matado a 10 personas que trabajaban amparadas en la libertad de expresión por atacar las creencias de creyentes que atacan a los que no creen. Y que después de esto, los gatos mas gordos que comen carne húmeda en lata, se frotan las patitas por ver como los street mínimos se pelean entre ellos mientras estos primeros preparan la enésima manera de preservar su poder, sin espacio alguno para el diálogo ni atisbo de puertas abiertas a la tolerancia.

Así que, amiga p.nitas*, este gato quizás se mantenga al margen de unos y de otras. Consciente de que en casos como esto no hay ni blanco ni negros, sino una paleta de grises amplia como la ignorancia.

Que mundo tan raro el vuestro. Miau.

El mismo que escribe y maulla: Gatete.

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