‘Mapas Memoria pnitas’ es un proyecto de p.nitas en colaboración con el arquitecto y compañero de vida Sete Álvarez. Dicho mapeo consiste en señalar  localizaciones importantes de la vida de la autora tales como; el pueblo natal de sus padres, las inmediaciones del hospital donde nació, su pueblo de la infancia, el barrio de Barcelona donde vivió varios años, entre otras…  Mediante este trabajo se geolocalizarán puntos en los que la autora depositará piedras pintadas a mano. A través de este portfolio encontrareis toda la información necesaria y el mapa para poder llegar hasta la piedra, de manera que si te apetece podrás acercarte y hacerte con el canto rodado pintado a mano. Y si llegas y ya no está porque alguien ya se lo ha llevado, podrás formar parte igualmente de la experiencia.

Santibañez el Alto

Santibañez el Alto es el pueblo de mis padres y de mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos…

 

Es un pueblo único, al que sólo puedes llegar por una carretera que no lleva a ningún otro sitio, Santibañez se ve desde muchos kilómetros a la redonda porque está en lo alto de una montaña y no es un lugar de paso, pues la carretera de curvas por la que entras, es la única por la que puedes salir. Este uno de tantos pueblos en Extremadura que cada vez está más vacío y mayor y guarda en sus calles, muralla y en las gentes que lo habitan, memoria, lengua y sabiduría de otras épocas y generaciones. En Santibañez veraneábamos cuando era chica, en el río por el día y por las noches a la fresca. compartiendo el tiempo y calorazo con vecinos, familiares y visitas de amistades.

Todo el pueblo tiene un paseo y visita obligada y el entorno natural que lo rodea es verdaderamente espectacular, rico y hermoso. Recuerdo los paseos al caer la tarde, especialmente en las épocas del año menos calurosas. A veces íbamos a los pajares, escuchábamos al cuco y otros pájaros cantar, también los paseos por la carretera de detrás del cementerio nuevo a la cola del pantano, donde una vez me pilló el dedo un cangrejo por meter el dedo en su casa. En una zona de una biodiversidad inmensa,  se puede coger orégano, recoger murujillo de los regatos o simplemente pasear entre bestias por los pajares y alrededores.

La piedrina está en un punto muy concreto, pero os invito a visitar tanto el pueblo como todo el término municipal que es inmenso, por supuesto ‘Los Pajares’ y acabar con un buen baño en el pantano de Borbollón si vais entre junio y septiembre.

Mis padres, sus padres y los padres de sus padres son Santibañejos. Todos los veranos y vacaciones de mi infancia las pasé con mi familia en la casina chiquinina que heredó mi madre, todavía está, aunque la vendimos, podéis verla en el n2 de la calle Tahona. Es un pueblo hermoso e histórico. No perdáis la oportunidad de visitar el Conjunto Histórico y disfrutar de las maravillosas vistas de la Sierra de Gata, desde este pueblo situado en lo alto de una montaña.

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Barcelona

Eixample Esquerra Barcelona

He dejado otra piedrina en el Parque de la Escuela Industrial Carrer del Rosselló, 101 de Barcelona. Durante casi una década he vivido es esta ciudad, la mayoría del tiempo en este barrio.

En 2004 me fui a Barcelona a hacer el 2º ciclo de la carrera de Bellas Artes en la UB y allí estuve viviendo hasta 2014, varios años después de terminar de estudiar. EN Barcelona nacieron p.nitas y realicé mi primera expo ‘pnitas grandes y petitas’ en diciembre de 2014 en el mítico ‘Bar IPOSA’. Después de esta expo, fueron muchos espacios alternativos, barecitos, tiendas, etc donde monté instalaciones, Live paintings y exposiciones de mi trabajo, una de las más divertidas ‘El Ataque de la teta Pulpo’ instalación de un montón de tetas pulpo colgadas del techo y unas pnitas de cartón en una tiendecita por Ciutat Vella. Amo esta ciudad y le debo muchísimo, hubo un momento que pensé que viviría en ella para siempre y aunque ya hace 5 años largos que volví a mi Extremadura natal, aprovecho para volver siempre que puedo.

Barcelona ha sido junto con Casar de Palomero, el pueblo de mi infancia, el lugar donde más años seguidos he vivido, 9.

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Casar de Palomero

Cuartel de la Guardia Civil

El pasado 23 de febrero de 2020 hemos dejado una piedrina en el Merendero del Cuartel de la Guardia Civil de Casar de Palomero, debajo de un pollo y rodeado de hierbas y yerbajos varios…

Desde que nací hasta los 9 años viví en este pueblo, hasta que mi familia y yo nos mudamos a La Moheda de Gata, en agosto de 1990. Estuve tan triste que no quise salir a la calle a jugar después del cole durante varios meses, echaba mucho de menos mi pueblo. En el cole, levantaba cada día la mano en clase para contar algo sobre ‘El Casar’, tan pesada que toda la gente en clase empezó a bromear cada vez que lo hacía – “A ver Inma que vas a contar ahora de tu pueblo”…

Casar de Palomero, además de mi pueblino  y el lugar donde más años seguidos he vivido, junto a Barcelona, 9 en total.

Históricamente pertenece a las Tierras de Granadilla, pero en la actualidad se engloba en la mancomunidad de Las Hurdes. Así que sí, soy muy jurdanina, aunque ya pase tanto tiempo entre medio de las visitas al pueblo o al Río de los Ángeles y sus pizarras, donde pasábamos los veranos enteros debajo del agua. Fueron unos años muy lindos, sobre todo recuerdo el cariño de mi madre con mucha nostalgia, justo dos años después de que se haya ido, hemos pasado a dejar una piedrina y de paso  recordar aquella época de ocurrencias y mil aventuras, con todas las criaturas del pueblo, pero especialmente con mi amigo del alma Rubenino del que no sé nada hace décadas 💙

las Hurdes tienen un viaje de leyenda, mucho más allá del documental de Buñuel “Tierra sin pan” de 1932 y de toda la literatura vertida sobre la comarca. El sentido mágico y absolutamente legendario de esta comarca del norte de Cáceres se encuentra en su mar de sierras, en perseguir las curvas pronunciadas de sus cinco ríos, en acariciar la pizarra de su peculiarísima arquitectura negra superviviente en pueblos y alquerías o en olfatear brezo y flor de jara para después encontrar la miel en los platos bien generosos que sirven en las tabernas típicas y en el hornazo que nos hacíamos cada uno por aquel entonces para llevarnos a comer en la romería.

Hay muchísimo que ver en las Hurdes y todas escapadas son pocas para disfrutar de su mítico encanto lleno de historias, folclore, costumbres y rincones de los más impresionantes de toda la península ibérica.

Historias de esta etapa podría contaros muchas. Una muy tierna, que me contaban las mujeres del cuartel es que mi madre después de darme a luz volvió a casa con la cestina vacía y llorando mucho, porque me había dado ictericia y me había tenido que quedar en el hospital, creo recordar que fueron 10 días. Me puso de nombre Estefanía, aunque sus amigas le convencieron para cambiármelo y llamarme Inma (como ella) a los tres días.
En el merendero donde he dejado escondida la piedra pasábamos los días jugando las niñas y niños del cuartel y de la calle Variante y alrededores.
Hubo una historia muy graciosa y es que varias niñas nos juntamos para ir al ayuntamiento y hacer la gestión de cambiarnos el nombre, todas queríamos llamarnos ‘Rocío’ después de haber visto en bucle un ciclo de películas de Rocío Durcal, que Julita había grabado en VHS de la tele 💃🏽💃🏽💃🏽

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Hay más piedrinas pnitas que estarán pronto en otros lugares que quiero recordar y sobre los que quiero contaros cosinas. Las actualizaré a través de este portfolio y desde mis redes sociales.

Para cualquier sugerencia, duda o consulta no dudes en escribirme a hola@pnitas.es