El Segundo Sexo

El Segundo sexo | Vigésimo séptima lectura por Carlota

Por 30/06/2019 Sin comentarios

Olis 🙂 feliz comienzo de verano compañeras, qué mejor forma de pasar nuestros ratitos de calor escuchando, leyendo, releyendo o reescuchando nuestra lectura colectiva de ‘El Segundo Sexo’ de Simone de Beauvoir.

El fragmento anterior (26) fue leído en Mérida en Extremadura, y ahora estamos en Zaragoza escuchando a la compañera Carlota que nos ha grabado este corte 27. Nos quedan unas 10 lecturas para terminar el proyecto, a falta de revisar alguno que suena regular y quizás haya que repetir, ¡vamos que nos vamos! cada vez queda menos para tener el audiolibro completo.

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Por mi parte quiero dar las gracias totales a Carlota por dedicarnos tiempo y participar en la lectura, para poner a disposición de todas su audio.

La lectura de 10 páginas del .pdf que estamos utilizando, comienza en esta ocasión desde  la página 286 «Esta obstinación educadora y el sadismo caprichoso de que he hablad…» hasta la página 296 «…Con vestido de noche, la mujer está disfrazada de mujer para el placer de todos los varones y orgullo de su propietario»

Carlota ha elegido estos fragmentos como propuestas para que realice una ilustración:

“Por el bien del niño, sería obviamente deseable que su madre fuese una persona completa y no mutilada, una mujer que hallase en su trabajo, en sus relaciones con la colectividad, una realización de sí misma que no buscase obtener tiránicamente a través de él; y sería igualmente deseable que el niño estuviese infinitamente menos entregado a sus padres que lo está ahora, que sus estudios y diversiones se desarrollasen en medio de otros niños, bajo el control de adultos que no tendrían con él más que unos lazos impersonales y puros”.

“En particular, es criminal aconsejar el hijo como remedio de melancólicas o de neuróticas; eso es hacer desgraciados a la mujer y al hijo. La mujer equilibrada, sana, consciente de sus responsabilidades, es la única capaz de convertirse en una «buena madre».»

“Las revistas femeninas enseñan profusamente al ama de casa el arte de conservar su atractivo sexual sin dejar de lavar la vajilla, de conservarse elegante en el curso de su embarazo, de conciliar la coquetería con la maternidad y la economía; pero la mujer que se obligase a seguir con celo esos consejos se vería pronto enloquecida y desfigurada por las preocupaciones; resulta muy difícil conservarse deseable cuando se tienen las manos agrietadas y el cuerpo deformado por las maternidades; por eso, una mujer enamorada siente a menudo rencor contra los hijos que arruinan su seducción y la privan de las caricias de su marido; si, por el contrario, se siente profundamente madre, estará celosa del hombre que {612} reivindica también a los hijos como suyos”.

“Por el bien del niño, sería obviamente deseable que su madre fuese una persona completa y no mutilada, una mujer que hallase en su trabajo, en sus relaciones con la colectividad, una realización de sí misma…” he elegido esta frase en concreto para el dibujo

Además sobre la lectura nos hace una interesante reflexión que comparte con nosotras en el siguiente vídeo:

Carlota nos recomienda leer el libro ‘Madres e hijas’ de Laura Freixas, de la editorial Anagrama del año 1996. Sobre diferentes relatos que hablan de modelos de relación entre madres e hijas.

Adentrándonos en estas páginas del corte número 27 Simone de Beauvoir continúa hablando sobre la maternidad, describiendola como una devoción masoquista que hace a la mujer esclava de su progenie, con su actitud de víctima y su voluntad tiránica de dominación. Describe a la madre y su actitud en la maternidad como obstinación educadora, sadismo caprichoso en el que engendra sentimientos de culpabilidad que pesarán sobre la progenie durante toda su vida. 

Profundiza mediante reflexiones de la mano de lectura biográficas de madres y de profesionales de la psicología o psiquiatría de la época, las relaciones de las mujeres con sus hijos, hijas y marido, Mencionando muy de pasada a las no madres.

Afirma que el placer que el hombre saborea con las mujeres, el de sentirse absolutamente superior, sólo lo experimenta la mujer con sus hijos y sobretodo con sus hijas. Habla de cómo parir es un compromiso que se apoya en la red de dominación de la sociedad patriarcal, proyectando al hijo héroe futuro y a la hija como doble en la que se reconoce y supera. A pesar de que nombra en varios puntos a mujeres lesbianas, en ningún punto habla de la maternidad en relación a hijos, hijas, hijes fuera de las identidades de género que dicta el binarismo heterocispatriarcal. 


Reconoce que su influencia (la de la madre) es a menudo nefasta en su progenie, para concluir que la relación de los padres con los hijos debería ser libremente querida desligada lo máximo posible de roles y exigencias sociales

Simone estaba a favor de la anticoncepción y del aborto. Asimismo afirmaba que la opresión de la mujer conllevaba a la opresión de los hijos y que difícilmente mujeres insatisfechas podían ser “buenas madres”. Una mujer que quiere ser o es madre, decía, debe velar por su propio bienestar: si ella no está bien, los hijos tampoco.

Así asume que la maternidad será favorable a condición de que sea libremente asumida y querida, de lo contrario tendrá consecuencias desastrosas. Afirma que es criminal aconsejar el hijo como remedio de melancolías esto me hizo pensar en personas de mi entorno con criaturas menores de 10 años que han sido madres por recomendación de un doctor como remedio a su depresión 😖

Y dentro de toda esta complejidad y controversia generada de este fragmento durante las 7 décadas que tiene el libro, me llama la atención que habla de un tipo de madre muy concreto, de clase media, en el marco de la sociedad occidental, algunas de las generalizaciones me parecen de gran clarividencia para ese marco y otras me abruman pues no tengo conocimientos para saber si se trata de generalizaciones desde el prisma de una visión subjetiva personal. En cualquier caso dentro del contexto histórico y social que fue escrita, publicada y ha sido leída indudablemente arroja aspectos críticos necesarios en gran medida para cuestionar que el hijo no es la suprema finalidad de la mujer, tal y como afirma la autora, así como que el amor maternal no tiene nada de natural.

A partir del minuto 35 del audio comienza el Capítulo III ‘La vida de sociedad’ introduciendo interesantes reflexiones sobre la familia, sus relaciones con otras células sociales, la vida mundana que corresponde ordenar a la mujer.

Habla del hogar, la familia y curiosamente nombra categorías como clase, medio, raza, a la que pertenece, creada y establecida mediante lazos y la división del trabajo así como la cercanía a los grupos situados socialmente de manera análoga.

También menciona ‘civilizaciones campesinas’ o las ‘residencias de ancianos’  y en medio de la consideración de diferentes categorías reconocemos los rangos en la jerarquía social, dejando ver los diferentes ejes de opresiones y resistencias que van mucho más allá de una categoría o análisis de la sociedad basada en el género o la clase.

Introduce como la elegancia, belleza, apariencia exige a la mujer hacerse objeto erótico para ofrecerse a los deseos masculinos. El adorno de su persona, determina el nivel de vida y concreta el narcisismo femenino, es en ocasiones “la expresión de su ser”. Además Simone de Beauvoir habla de las mujeres lesbianas, en cómo en ocasiones visten virilmente rechazando ese rol, o de cómo solamente a las prostitutas “cuya función es exclusivamente la de objeto erótico” les es permitido manifestarse mediante su aspecto utilizando; rasos que se ciñen, maquillaje exagerado, tacones altos, perfumes fuertes, anuncios de su profesión estas formas de “vestirse como una furcia” son censuradas a cualquier otra mujer. La decencia se nombra en este punto como lugar desde el que sin masculinizarse ni adornarse demasiado conserve su feminidad, un lugar entre el exhibicionismo y el pudor.

Habla de las imposiciones socioculturales de la moda, en función de algunas de las categorías sociales que ya he nombrado, añade la de la edad o dependiendo de con quién estén casadas. Introduce como la integración del erotismo y la vida social son determinantes dentro del análisis del papel de la mujer en la vida social y aquí, de nuevo podemos apuntar que el análisis tremendamente aburguesado y aunque muchas lo escuchemos/leamos encontrando inevitablemente analogías entre este “status” marcado por las modas de la época, manifestado mediante el arreglo, vestido, cuidado personal…, se aprecia nuevamente que es una  visión muy sesgada desde una visión acomodada y próspera de las mujeres de su época, pues el hecho de analizar cuestiones que sólo afectan a un sector privilegiado de la sociedad, obvia cómo se entrecruzan estas categorías e imposiciones entre los sectores más empobrecidos o colectivos subalternos como las prostitutas. 

A continuación está disponible el audio del fragmento 27

Muchísimas gracias por acompañarnos, ¡seguimos! me pongo a preparar el corte 28 para que tengamos más material para disfrutar lo que nos queda de veranito.

¡Recuerda que p.nitas* somos todos y todas y todas quienes no nos identificamos con la denominación todos ni con todas!

Te recuerdo que si quieres participar en la lectura de un fragmento puedes escribirme un email a [email protected] con el asunto ‘El Segundo Sexo’, te mando toda la info y nos ponemos a ello.

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