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Gritos por los derechos civiles.

Gritos por los derechos civiles.
28 septiembre, 2018 pnitas
In Viva la Victoria

EL 28 de septiembre se celebra el  “Día internacional por la despenalización del aborto”. Con el  dibujo del calendario #VivaLaVictoria sobre este mes, en un principio me propuse abordar la lucha por este tema concreto en la transición española, siendo  de gran sorpresa para mí en el periodo de elaboración del proyecto, el re-descubrimiento de el innumerable poder de colectivos feministas de todo es Estado que se organizaban durante y después de la dictadura para reconseguir derechos civiles de las mujeres, muchos de los cuales ya habíamos disfrutado y nos habían sido arrebatados durante la dictadura.

Tras la inmensa oscuridad de la dictadura crecía la esperanza de cambiar la vida de las mujeres. Organizaciones clandestinas trabajaban por destruir el modelo de feminidad que la dictadura franquista había impuesto en torno al matrimonio y la familia. Así el movimiento feminista durante la Transición Española cuestionaba fundamentalmente ese modelo sexual y reproductivo imperante, derrocando leyes para lograr muchos de los derechos civiles de los que hoy disfrutamos. redescubrir esta etapa es a la vez alentador y desesperante, por la facilidad con la que en tantas ocasiones perdemos de vista nuestra genealogía más reciente, debido a un sistema educativo que obvia una parte tan importante de nuestra historia, imprescindible para saber quienes somos, de dónde venimos y para no repetir errores del pasado en modo bucle.

Colectivos feministas de todo el estado en reivindicaron y trazaron el camino hacia una nueva sociedad más feminista dónde se despenalizara el adulterio, con una sexualidad libre, dónde los anticonceptivos fueran legales, exigiendo guarderías o el derecho al divorcio, al trabajo asalariado, a la libertad sexual, de género entre muchas otras. Además se manifestaron en las calles por la amnistía para las más de 350 mujeres españolas que permanecían en las cárceles por condenas de los llamados “delitos específicos” (adulterio, aborto o trabajo sexual) que sólo eran imputables a las mujeres.

Así el derecho al aborto era parte clave en este camino hacia una nueva sociedad más feminista y sigue siendo aún hoy uno de los grandes retos en todo el mundo, donde la brecha de clase sigue matando en tantísimos lugares donde las empobrecidas carecen del acceso a una interrupción del embarazo segura, donde la moral cristiana se entremezcla entre los sillones de quienes legislan para prohibir a las mujeres decidir sobre nuestros propios cuerpos y obligarnos a morir desangradas invisibles por quienes nos niegan el derecho a decidir.

Gran victoria la de nuestras compañeras Irlandesas #RepealThe8th y otras futuras que esperamos poder celebradas próximamente. “Conquistar nuestros derechos” sigue siendo un reto que las feministas a nivel global asumimos a diario.

En el Estado español tenemos el terrorífico recurso de la “objeción de conciencia” del personal sanitario, que sigue obligándonos a sentir vergüenza ante un embarazo no deseado, a parecer criminales, a conducir 300 kilómetros para abortar en comunidades autónomas distintas a la nuestra, a tener que ir por segunda vez a revisión a esa clínica privada,  que con un poco de suerte a demás tiene a alguien esperándote en la puerta para acosarte por decidir por tí misma sobre tu propio cuerpo. Porque en España sepan ustedes, el derecho al aborto tampoco es seguro, libre ni gratuito, el sobrecoste de la privatización de los IVE lo pagamos entre todas. La falta de posibilidad en muchas Comunidades de poder hacerlo en el hospital más cercano en condiciones de seguridad y sin que parezcamos criminales sigue siendo un derecho que no tenemos.

¿Cuánto tiempo más nuestro cuerpo y nuestras decisiones van a seguir estando tutorizadas por la moral cristiana y supeditadas a la necesidad de legitimación de carreras políticas obsoletas y mediocres?

Mientras tanto el movimiento feminista global sigue con la terrible sensación de que la lucha empieza una y otra vez desde cero por el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.

¡Ni muertas ni presas ni clandestinas, abortar no es delito!

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